viernes, 3 de junio de 2016

Volver a veces no es fácil

Volver a veces no es fácil, aún teniendo muchas ganas cuesta. Es una sensación como subir a una montaña, quieres llegar al pico y cuesta pero sigues y sigues y al final llegas.
Con esta comparación os traigo un super plan, para aquellos que amen la montaña y tengan ganas de hacer algo especial.



Hace un poquito más de un año, en concreto el 31 de mayo, 16 amigos subimos al Pedraforca. Una de las montañas más emblemáticas de nuestro país, con una forma muy particular y sus 2.500m. 
Fue una salida un poco improvisada, una pareja que tenía muchas ganas de ir lo comento en un grupo de Whatsapp propuso fecha y al final nos unimos un buen grupo, a parte de estos 16 hubo 3 que hicieron una rutilla alternativa, un poco más fácil.

Para empezar bien pronto por la mañana decidimos dormir en Gòsol, cogimos un camping, un camping con bungalows dónde estuvimos la mar de bien. Tengo que decir que cuando llegamos empezó a llover y no podíamos ni ver el pedraforca y sufrimos un poco por el tiempo. Pero nos despertamos con un día bonito, así que pronto por la mañana, el domingo 31 todos preparados dejamos los coches en los pies de la mañana y empezamos a subir.




Yo que soy un poco catastrófica a la media hora estaba que no podía, quería bajarme de allí. Cada vez veía el grupo más arriba y yo más abajo pero con paciencia y con el amore los fui alcanzando, incluso en un momento los llegué a adelantar, porque ellos hicieron un parón más largo que el mío, y yo en cuanto me recupero quiero seguir y no parar, que sino las piernas no me responden! jaja!




Llegamos todos juntos al cuello y nos quedaba la parte más dura, empezar trepar para llegar hasta arriba. Es una parte de roca dónde tienes que hacer un poco el mono para llegar hasta arriba, pero esta muy bien preparada y tienen algún tramo con cuerdas para que te puedas ayudar y sea más fácil.




Y después de trepar un buen rato, nos llegaba la parte más bonita: llegar arriba del todo. Fue un momento mágico y hasta tuvimos cava para brindar por nuestro éxito. Los 16 llegamos arriba, nuestras caras de felicidad (y cansancio) lo decían todo. 




Ya solo nos quedaba bajar para ir a comer y rezar para que no nos pillara la lluvia. La bajada no es difícil en sí, pero se baja por un sitio distinto del que subes, por el medio de los dos picos, una tartera ya muy desgastada, mucha gente sube y baja cada año, así que las caídas de culo fueron inevitables, algunos más que otros, yo soy de las que me llevé la palma que casi un mes después aún tenía marcas jaja






Realmente esta salida, en ese momento, con los amigos, las vistas y la comida de después fue memorable. Un día precioso que recordamos con mucho cariño, encima de llegar a la cima lo pasamos genial, ¿Qué más se puede pedir?

Si alguien está pensando en ir, que no se lo piense dos veces, merece la pena para subir una vez en la vida (como mínimo, que el amore ya lleva más de 3 ;))





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